→ESPECIAL sobre la trilogía Evangélica memoria

La trilogía Evanxélica Memoria representa un recorrido de seis décadas por la historia española que incluye la Guerra Civil y el largo período de la dictadura franquista. El autor, mediante una voluntad historicista y documental palpable en novelas anteriores, en esta ocasión aborda una temática desconocida por la mayoría lectora: la de los evangélicos y sus avatares como “pueblo adquirido”. Y lo hace desde un punto de vista novedoso: el de la disidencia que junta a esos protestantes con todos los “rojos” perseguidos por el nacional-catolicismo.

Entre fronteiras, primera parte de la trilogía, arranca en el reinado de Alfonso XIII, antes de la dictadura de Primo de Rivera; atraviesa a ritmo rápido el período de libertades ideológicas de la II República (incluidas predicaciones de pastores británicos) y se detiene especialmente en el desarrollo de la Guerra Civil, que relata un joven evangélico abocado a combatir con el “bando nacional” siendo republicano. De la brutalidad de las batallas -entre ellas la del Ebro, espeluznante- y del horror de los asesinatos en la retaguardia va a surgir el carácter que guiará con fuerza el resto de una larga narración autobiográfica.

Nas catacumbas, segunda parte, desgrana al detalle la posguerra, la lucha de la guerrilla y la cotidianeidad de los “desafectos al régimen”, llena de dificultades y castigos que les infligen sin piedad los vencedores. Abarca desde el inicio de la II Guerra Mundial hasta los peores momentos de la “autarquía” de una dictadura aislada. Es fiel reflejo de la situación en la época: el peso de la religión oficial, el racionamiento, el estraperlo… y la esperanza de una caída de Franco que no se produce. En estos años, el superviviente de la guerra usa las enseñanzas adquiridas en ella para continuar sobreviviendo. Su principal apoyo moral proviene de un pastor británico, compañero de los que aparecen en la primera novela.

Unha falsa luz es la tercera y más extensa de las tres partes de la historia, que llega hasta el momento de duda y expectativa de la muerte del dictador. A lo largo de veinticinco años el régimen se afianza pero se ve obligado a hacer concesiones de libertad que a veces deslumbran a los perseguidos cuando intentan salir de las catacumbas a que se han acostumbrado. El personaje principal de la historia usa su fe y su inteligencia para conseguir hacerse respetar por quienes lo tildan de “comunista, masón y protestante” y revela aspectos ignorados de su mundo oscuro, como la ayuda de los evangélicos alemanes a los prisioneros de la División Azul en Siberia o el exilio de los evangélicos españoles a la Argentina tras una persecución implacable.

Ese exilio religioso, ignorado en España cuando tanto se ha escrito sobre el exilio ideológico en general, es uno más de los muchos elementos sorprendentes de una narración que se basó en la recogida de testimonios por España, Inglaterra y Argentina; y que tomó forma de autobiografía para dar proximidad y calor humano a lo relatado. Lo que pudo ser un amplio reportaje resultó una ficción tan inmediata a la realidad que con ella se confunde -intencionadamente- a lo largo de sus más de 1.200 páginas.

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