Viudez homosexual

Podemos pasarnos la vida discutiendo si el matrimonio sólo tiene razón de ser entre parejas heterosexuales -según culturas que vienen de viejo- o no; si las uniones entre parejas homosexuales se deben llamar matrimonios o no… El hecho es que personas que quieren a otras con morfología de su mismo género, si lo consideran oportuno, se pueden unir con papeles siguiendo el viejo dicho gallego de “Papeliñosl papeliños, que todos somos fillos da morte”.
Lo que hace falta es que el los grupos humanos dentro de los que se producen las uniones homosexuales “con papeliños” las tomen como algo moral, es decir: dentro de las costumbres…
Hace dias me contaba una compañera de trabajo que tiene un hijo peculiar, muy listo y zurdo. Es pequeño pero ya selectivo: sólo le gusta andar con otros críos zurdos y que sepan leer. Y tiene un amigo, con esas condiciones, al que adora.
Pues, siendo así la circunstancia, el mocoso le preguntó a su madre si los “chicos” se podían casar entre ellos. Recibida la respuesta de que tal era posible, siguió preguntando: “¿Y cuando seamos mayores mi amigo y yo tenemos que hacernos novios y casarnos?”
Probablemente, esos zurdos hoy lectores de cuentos sean heterosexuales y, cuando manden las hormonas, se dejen llevar por “um cheirinho de mulher”, se hagan novios de “chicas” y hasta se casen con ellas… Pero queda claro que en próximas generaciones nadie se escandalizará de que haya parejas homosexuales, ni de que en las esquelas mortuorias -algo tan serio- aparezcan difuntos y viudos con nombres propios de varón o de mujer en ambos casos: la estadística poblacional manda: se irán deshaciendo matrimonios (o lo que sea) homosexuales porque la gente se muere con independencia de género y tendencia sexual.
¿Que tiempos pasados siempre fueron mejores? Mentira, por lo menos para los homosexuales, a quienes me resisto a llamar “gays” porque me joden las imposiciones yanquis (en este caso incomprensible, porque “gay” sugiere amaneramiento feminoide).
La iglesia católica, que tanto se resiste en estos momentos, siendo tan sabia como es, en unas décadas estará casando a todo tipo de parejas. Casará hasta curas tan homosexuales como siempre ha habido. Tiempo al tiempo; y libertad a la libertad.

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