El “low profile” de José Luis Méndez

En las cloacas del mundo bancario español se están produciendo turbulencias. En el hedor que desprenden, se distinguen aguas de odio, venganza y ajustes de cuentas. Los consejos de administración “salvadores” se disponen a atacar por varias vías, tanto conciliatorias como judiciales. El clamor popular los obliga. Las evidencias los acusan.
Pero en todo este marasmo hay un caso curioso: el de José Luis Méndez.
En sus inicios ferrolanos, José Luis parecía un mozo prudente y con gran porvenir, de benefactor entregado al país. Pero luego se le fueron viendo maneras de hombre poco culto, cegado por la soberbia de un mando adquirido de oscura manera.
Mientras Amancio Ortega o Rosalía Mera andaban por Coruña sin protección evidente, José Luis se hacía transportas con escolta. Los coches de la Caixa transportaban también a su familia. Su señora se permitía ir a comprar a Loewe, al lado de su casa, y tener coche de la Caixa esperando a la puerta.
No tuvo Méndez gran suerte con sus hijos pero supo cómo ayudarlos a hacer carrera. Hasta llegar a crearse enemigos en la Caixa Galicia por culpa de los rapaces. Hay quien no le perdona ofensas como “Y si ustedes no saben cómo hacer, pregúntenle a José Luis Méndez Pascual” (su delfín).
Hay un profesor de la UDC que recuerda cuando Méndez le dijo que en la vida no se deben dejar heridos. Oero él dejó muchos, y ahora tiene muy debilitados los apoyos (véase al Paco Vázquez, que no consiguió ser Defensor del Pueblo).
Quizá por eso anda Méndez de “low profile”, metido cuando puede en el barco que le quedó para endulzar su jubilación de fábula. Pero -como ya se dijo- hay gente dispuesta a demostrar que hubo delirios de grandeza: suite permanente en hotel de lujo en Madrid, billetes de primera de avión para viaje largo, y no reembolsables, que nunca se usaron… Por no hablar del costo alucinante de los medios para poder codearse con gente como los Bobones Corruptos y Navegantes.
Dicen las malas lenguas que a Méndez y su entourage (beneficiarios de artes nepóticas) no se les toca porque saben lo que puede hacer saltar por los aires muchas cabezas.
¿Será así?
Lo cierto es que, por ejemplo, los sindicatos del banco nuevo no pían al respecto de este hombre que parecía bueno y simpático…
De lo que sí puede estar seguro José Luis es de que su fama llegó lejos, hasta Washington por lo menos. No hace mucho se hablaba de él en La Taberna del Albardero de la Calle 18. Comiendo a la mediterránea (arroz negro de calamar) había un banquero español y un periodista del Washington Post. Comparaban a Urdangarín y a Méndez.
Contaron que el príncipe de los caraduras estaba muy solo, que se tenía que ir de Washington porque no había conseguido que a una cena de Telefónica fuesen más que “la gente de la embajada, ningún empresario español de aquí”. Y se preguntaban cómo “ese otro que bien baila” no era investigado a fondo. De hecho -sabían los que hablaban- en U.S.A. el caso de las cajas de ahorro españolas ya había pasado a los estudios de las facultades de Economía, y cundía la intriga sobre la culpabilidade de los que habían cometido más abusos que errores…
Claro que los EE.UU. se construyeron a punta de pistola y con horcas en cualquier árbol mientras España se viene construyendo desde hace mucho sobre la connivencia y la mentira.
Por cierto, la prensa americana cayó sobre “Don Julio” el vigués, a quien considera un “don” (como don Corleone). Tal vez sea por su condición de anciano. A Méndez, el coruñés (a quien la UDC le quiere retirar el doctorado honoris causa) lo supera en edad.
Tiempo al tiempo (y ojo a lo que algún periodista prejubilado tenga preparado en formato de docudrama).

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One Comment

  1. Valente Cabaleiro....

    Todo un valente… esta feito… Don Xavier….. pero se vostede sabe algo… do underground caixeiro e bancario galego… por qué?? non o di…. creo que tamén precisamos de pistolas e forcas en cada esquina como os barbaros ianquis

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