Why don’t you sink in the Ocean?

Una de las películas que más me impresionaron en la adolescencia fue ‘West Side Story’, el gran musical de los años 60 de mi siglo (en el que, normalmente, más voy a haber vivido). Con talento de grandes artistas, los que intervinieron dieron una visión clara del drama de fondo de los desarraigados, insertados con violencia en un mundo que no es suyo: es mucha la diferencia entre una isla linda, rural, tropical, con olor a café, ron y tabaco, a flores exuberantes, y la de Manhattan…
En Puerto Rico no había nada, antes de que se instalasen las empresas farmacéuticas. Por eso se iban todos. Ya lo cantan en ‘West Side Story’: “Puerto Rico, my heart’s devotion, why don’t you sink in the Ocean?”
El hecho es que los “boricuas” siguen emigrando en masa, tanto los que se forman al máximo nivel como los que sólo van a ser barrenderos.
“I want to be in America”… ¿De que vive Puerto Rico? Un misterio, pero allí se atreven a tener un partido secesionista, que busca la separación de “America” ¿Podrían vivir solos los portorriqueños? Sí, si consiguieran que retornase todo su capital intelectual aplicado en los EE.UU., si repatriasen sus fortunas, si convirtiesen la isla en un pequeño mundo de la high-tech y la logística: nada mejor situado en la Puerta de América que la más oriental de las Antillas Mayores.

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