‘Habana Flash’ por Gonzalo Valdivia Dávila

«Xavier Alcalá  (España, 1947) es un escritor en lengua gallega de ficción y de crónicas de viajes. En este segundo libro destaca su viaje testimonial a Cuba ‘Habana Flash’ (1998) publicado en gallego inicialmente y reeditado en español en 2008 con comentarios del periodista Marcelino Fernández Mallo, justo un año antes de cumplirse el 50 aniversario de la revolución Cubana que entronizó a Fidel Castro  en el poder y ahora deja en el mando a Raúl Castro, hermano del dictador. La motivación de Alcalá es retomar los pasos de su abuelo Remigio en Cuba en 1915.

El libro describe a Cuba como un país atrasado por una dictadura nacida de una revolución cuyas coordenadas espacio tiempo ya pasaron, señala la responsabilidad de Estados Unidos por el prolongado bloqueo económico a la isla, basado en su superioridad bélica y en el recuento del paisaje humano y urbanístico privilegia la mirada del observador extranjero, aquél que no teme a la represión porque está de paso y puede constatar la mezcla de celebración y amargura que hacen tan contingente el ethos del cubano residente en la isla.

Una isla que se estancó en el tiempo

Xavier Alcalá, su esposa Inés y sus amigos Fuco y Rafa se sorprenden de ver carros del año 1950 destartalados, Chevrolets, consumidores de mucho petróleo. Ven edificios en mal estado, descascarados, hablan con gente que tolera de cierta forma la dictadura de Fidel (están en 1998) porque en el inconsciente colectivo sienten que peor estaban con Fulgencio Batista, época en que había por educación, alimentación y salud. A pesar del subdesarrollo, los médicos cubanos son conocidos por su  talento, habilidad y solidaridad internacional.

Mientras los Estados Unidos de Reagan y Bush exportaron invasiones y guerras de petróleo hay que reconocer que Cuba envía misiones médicas a los países que lo necesitan. Esto muy aparte de los vicios de su dictadura. Otro aspecto que sorprende a Xavier Alcalá es ver unas calles que parecen salidas del continente africano, como el mismo lo dice, por la cantidad de negros medio desnudos presentes en ellas. Para Alcalá quien busca los elementos que hicieron famoso a su abuelo, esta visión es un signo de primitivismo y de la cubaneidad contingente.

Todavía un visitante como Alcalá no puede asimilar la diversidad de un país pobre de Latinoamérica, no por desprecio, eso está descontado, sino porque la pluralidad de razas, niveles sociales y económicos imponen otra racionalidad  a la que el europeo medio no está totalmente acostumbrado. Este orden caótico se refleja en economías de subsistencia, con gente que vende mapas de las calles por dos dólares, un castellano zumbón, distinto del peninsular y la inevitable presencia del autoritarismo estatal y su represión violenta.

En busca de los migrantes españoles y sus logros

Alcalá diferencia al migrante español a Cuba del pionero gringo, del explorador que lleva grandes capitales a las tierras donde espera desarrollar su industria. En esta crónica de viajes se da cuenta de la composición de migrantes españoles, basados en gallegos, asturianos, cántabros y canarios. Estos migrantes ibéricos realizaron  todo tipo de trabajos, incluso los más humildes, juntaron un capital y adquirieron propiedades, pero la revolución cubana confiscó sus bienes, empobreciéndoles tras una vida de sacrificio, ahorro, esfuerzo y dedicación.

Para Alcalá existe la galleguidad, entendida como la herencia de los cubanos de ascendencia gallega, incluso cita descendientes de su abuelo Remigio, que vendrían a ser la rama fuera del matrimonio, porque era un varón cumplidor. Es un tiempo donde solo quedan los herederos de estas gentes, ya mezcladas o rumbo a un mestizaje que se asume como base de la nación latinoamericana, aunque para muchas potencias sea visto como carga negativa y motivo de segregación racial. En todo el relato predomina la mirada desde fuera, la del análisis.

Xavier Alcalá se queja del calor y menciona la anécdota de que siempre lleva a los países tropicales, pastillas que curen las infecciones estomacales, pues la sanidad descuidada es imagen del atraso, siendo este rasgo el dato que más rápido se propaga en el exterior y tiene efecto para desmotivar a posibles viajeros. Alcalá considera que Cuba, por ser la última colonia de ultramar es la que ahora guarda el vínculo por la herencia de esos migrantes, como su abuelo Remigio, pero Xavier será siempre de la metrópoli, difícil de adaptarse a Cuba.

El balance confirma que Cuba necesita una apertura al exterior

Este libro de Alcalá pone en claro los límites sociales y políticos que existen en Cuba para el progreso material de la isla. Su voz es por momentos fría, algo dura con el medio atrasado que contempla y no se abstiene de deslindar responsabilidad en la población cubana por el gobierno dictatorial que tiene. Su informe clama por una apertura urgente para la isla, que a 10 años de escrito, aún no se da plenamente. […]

Conclusión

Este libro de viajes de Xavier Alcalá es un hito sobre la recuperación de la memoria cubana y gallega en la isla, en una coyuntura que no ha superado la dictadura, principal causa del atraso material y cultural de Cuba. En su libro se encuentran críticas fuertes a la población que se ha pasmado en el atraso, junto a un esfuerzo por desmitificar una revolución cuyo tiempo ya pasó y no hace sino expoliar a un pueblo deseoso de democracia […]» [Vía Leergratis.com]

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