Larga Noche de PPiedra

Los años pasan y las memorias se pierden. Cuando todos estábamos contra Franco, un poeta gallego indiscutido, perseguido, exiliado y retornado, Celso Emilio Ferreiro, vivía en Madrid. Era un paréntesis para o retorno definitivo a donde quieren todos los gallegos, a la Terra Nai, la Tierra Madre, que tiene mucho de la Pacha Mama de los kollas.
Celso Emilio era famoso por su poemario Longa Noite de Pedra, publicado en versión bilingüe, con las diferencias que hacen perder rima y ritmo del gallego al castellano. Pero se entendía en ambos idiomas: hablaba de la noche larga y aplastante de la dictadura franquista.
Pues bien, suerte que no existan las almas nada más que en la imaginación de la gente religiosa. Por fortuna, Celso Emilio no va a ver lo que se avecina, la noche larga y aplastante que se iniciará el 20 de noviembre próximo, salvo “acts of God”, como pone en los documentos ingleses.
Salvo intervención divina, en la España desmemoriada va a mandar El Señor de los Hilillos. En la España que no tiene salvación más que innovando e inventando, abriéndose al mundo, va a mandar alguien que tiene vocación de enterrador (pues esa es la de un registrador de la propiedad: poner lápida al documento trabajado, sudado y acabado).
No tiene ni idea de nada relacionado con ciencia y técnica, y no habla nada más que castellano mal pronunciado. De los dos mandatos que le dio don Manuel, “Cásese usted y aprenda a hablar gallego”, el nieto del galleguista que defendió el Estatuto de Autonomía en la República solo ha cumplido con el primero. Se casó y tuvo hijos (algún malvado dice que los tuvo su esposa por inseminación artificial).
En fin, que nos espera una Larga Noche de PPiedra, con dos P.

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