María González Encinar presentó en el Cervantes de Bruselas las últimas ediciones de las novelas de Queipo y Alcalá

Alcalá en el Cervantes de Bruselas«Es para mi muy grato, es una satisfacción y una especial emoción, presentar a dos escritores gallegos que además son dos amigos y esto último, tengo que decirlo, para mí es un lujo.

Conozco a Xavier Alcalá desde los inicios de su carrera literaria como letrista de canciones del que sería coleccionador de discos de oro, su amigo también ferrolano Andrés do Barro. Éramos estudiantes escandalosamente jóvenes y reflexionábamos sobre Galicia y el futuro, en condiciones de clandestinidad, en aquella España franquista.

Conocí ya en tierras belgas a Xavier Queipo, y en tan poco tiempo le he visto leer sus poemas en torno a la Senne, el río de Bruselas que discurre en gran parte bajo tierra. Y recientemente, en una de esas lecturas, le he escuchado recitar, junto a Antonio Gamoneda y una veintena de poetas más, una Constitución Europea en verso, un largo poema con el que él y otros poetas urbanos de Bruselas suplen la ausencia de una Constitución Europea Política.

Los dos, X. Queipo y X. Alcalá coinciden en el gusto por el mar y han hecho, cada cual por su lado, una reconstrucción de dos aventuras marítimas del SXVIII, curiosamente una inglesa y otra francesa en un mundo en el que los océanos, estaban todavía dominados, fundamentalmente, por las potencias ibéricas.

Precisamente esa es la peculiaridad que las hace más interesantes, la historia de Europa también está hecha de la competición, la rivalidad y por que no decirlo, de la traición más absoluta. Rivalidad y competición entre franceses y británicos, por ejemplo en la búsqueda del Paso del Noroeste. Rivalidad y competición también la de los ingleses que rondaban el Atlántico Sur para lograr el dominio de las costas Pacíficas y arrebatárselo a la Corona de España.

Tal y como estas lecturas nos dejan claro, las grandes navegaciones han sido el motor de la expansión ultramarina y son la expresión de la europeización del mundo.»

María González (Junio de 2009)

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