La impolítica lingüística (A voo de tela, 16/12/2012)

Conocida la alergia al idioma gallego del señor Rajoy y deducida por las soflamas del señor Wert su humanística ignorancia, estas notas a vuelatecla para La Voz de Galicia hoy van en castellano. Dada la situación que vive España y la audiencia de La Voz allende el Bierzo, valga la excepción…
En el centenario de la Academia Brasileira de Letras, el presidente Cardoso dijo que su país inmenso existía como unidad nacional gracias al idioma portugués: idea respetable, que, sin embargo no soporta el peso de la ciencia. Un filólogo habría dicho que la unidad de Brasil se debe al idioma gallego, impuesto a punta de espada desde Coimbra hacia el sur, donde se hablaban mozárabe, bereber y algo de árabe.
La Historia se puede inventar pero la filología y la socio-lingüística no admiten cuentos. Quizá desde Madrid, y a penas hablando castellano, se llegue a imaginar posible un autonómico café para todos en lo tocante a idiomas. Pero no lo es.
¿Qué tienen que ver Galicia, País Vasco, Cataluña y Valencia en relación al “bilingüismo”? Muy poco. El gallego (no el castrapo) es la forma original de uno de los tres idiomas europeos más hablados en el mundo. Para los vascos el castellano era una lingua franca, una salida al mundo latinizado. En Cataluña el idioma fue protegido por la Iglesia, mientras en los seminarios gallegos se castigaba con el “anillo de hierro” al infeliz que no podía ocultar su lengua materna. En Valencia siempre hubo poblaciones de habla castellana…
Si en España no gobernase la impolítica lingüística, se aceptaría que el multilingüismo es una quimera; y que, en términos de socio-lingüística eficaz, lo que se debe buscar es la multiglosia consciente, adaptada a cada circunstancia. Solo un catalán tonto puede despreciar el conocimiento de la lengua castellana, supracontinentalmente útil. Y solo un cavernícola monolingüe puede pensar que su idioma no es foráneo allá donde el natural es otro.
Si España quiere abrirse a más mundo que el hablado en castellano, ¿por qué la insistencia del “bilingüismo armónico” que conduce a la agonía del gallego? Pasan las décadas y continúa cortándose la transmisión de la lengua entre generaciones (he ahí al castellanizado señor Rajoy, nieto de ilustre redactor de Estatutos en gallego).
“Wert” es palabra germánica que dice de valor, precio, hasta de mérito. Gran mérito sería el de un exdiputado por Coruña reconocer que cada “región” tiene sus características, y que Galicia es el puente de España con la Lusofonía. En vez de tanto “derecho” a estudiar en castellano, más valdría hacer obligatorio el estudio del portugués: basta con mirar a penas hacia Angola y Brasil.
Imagine el madrileño que esto leyere que la lengua oficial de Francia y sus excolonias fuese el occitano. ¿No merecería la pena fomentar su estudio en Cataluña? Claro que, para hacerse esa pregunta, es necesario considerar a “las Españas” en su completa dimensión (a lo cual ayudan vivir “en provincias” y viajar mucho).

[La Voz de Galicia, A voo de tecla, 16/12/2012]

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