República por lógica

España está viviendo una situación que dura demasiado, a la que nos abocó una transición de la dictadura a la democracia hace casi cuarenta años.
En aquel tiempo, algunos, que ya éramos padres de familia, dijimos que esa transición era incompleta y cerraba en falso una partida histórica: sencillamente, no se podía transitar del fascismo ridículo, aislacionista, del Generalísimo y sus pajes, a una monarquía (para más defecto, impuesta por el Enano del Pardo).
En mi caso -y ya lo publiqué varias veces-, para no votar a la Constitución de 1978 me fui a Buenos Aires.
La Constitución fue adelante y, como muchos otros demócratas, siempre respeté la voluntad mayoritaria: una especie de república federaloide con un jefe de Estado no elegido.
Cuando el protogolpe de estado del 81, sufrí la vergüenza de que un holandés me pidiera que lo llevase al aeropuerto urgentemente. Aquel aciago 23 de febrero el visitante quería escapar de España “as soon as possible”. En el aeropuerto, despidiéndonos, me dijo una frase inolvidable: “Mister Alcala, this is like Bolivia” (país donde había sufrido las consecuencias de una asonada militar).
Después de ese día, todo el mundo falto de información se convirtió en juancarlista; pero algunos -con información desde dentro- entramos en un círculo de sospechas.
Es más, los republicanos por lógica seguíamos manteniendo que la monarquía era un anacronismo…
Bien, después de treinta y cinco años de Constitución, venimos a descubrir asuntos (no hace falta mencionarlos) que demuestran como el monarca español y su “entourage” no son fiables. Y, es más: no tienen el coraje de quitarse de en medio después de los ridículos hechos.
Si en 1978 votamos (votaron, que yo me abstuve) una constitución, ¿tantos años después no podemos enmendarla?
Recientemente, un medio digital hizo una encuesta entre sus lectores en toda España. El resultado fue contundente: más de un 80% creen que la monarquía borbónica ya complió su cometido transicional.
No sé si los elaboradores oficiales de encuestas dan valor a las que no hacen ellos. Tampoco sé si consideran con valor demoscópico el torrente de mensajes de las redes sociales; pero no hace falta ser un gran experto para entender que algo hay en el ambiente cuando no se ven twits a favor de la monarquía. Ni uno.
¿Es ajeno el sistema de propaganda de la llamada Casa Real a estos hechos? Yo creo que no. Por eso (utilizando dinero público de una gran mayoría de españoles que ya no soportan más el sistema nacido en 1978) sus gestores trazan todo tipo de antimedidas para contrarrestar lo que se le viene encima…
Nunca en mi vida había visto un 14 de abril como el de 2013, con banderas republicanas en ventanas y postes. Algo hay nuevo, pues. Hay lógica.
Nunca había oído a ancianos en el parque -necesariamente votantes de derechas- decir que las familia real supone un gasto inicuo y tiene miembros a los que hay que meter en la cárcel y obligarlos a que devuelvan lo que adquirieron ilegalmente. Sigue la lógica.
Pero lo más interesante fue escuchar una conversación con miembros activos del Partido Popular, que resumo: no es sostenible que el principal puesto político de España, la Jefatura del Estado, esté bloqueado; que no pueda acceder a él un político de carrera. Lógica aplastante.
¿Para cuándo el referendum?

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